|
Todo el contenido de esta página está bajo una licencia de Creative Commons. |
|
|
Lo leí en Magonia la semana pasada. El consejo Ejecutivo de la Generalitat Catalana ha aprobado un decreto absolutamente lisérgico:
La existencia de diversas maneras de entender la persona, el diagnóstico,
la enfermedad y el tratamiento, relacionadas con la tradición de las
diferentes culturas, condiciona los criterios o las opciones médicas y
terapéuticas distintas. Estas concepciones diversas se encuentran tanto en
la medicina oficial, convencional o alopática, como en el resto de criterios
llamados no convencionales, complementarios, alternativos, naturales u
holísticos. Cada uno de estos criterios utiliza remedios o técnicas
diferentes.
Los criterios en que se basan las terapias naturales parten de una base
filosófica diferente a la que soporta la medicina convencional o alopática y
aplican procesos de diagnóstico y terapéuticos propios.
Una de las razones por las que me considero un escéptico es porque el relativismo que aplica el maguferío sobre la forma de obtener "conocimiento" puede llevar a disparates de este calibre. Aunque no lo diga el decreto de marras, los tratamientos alternativos son aquellos que no han probado su eficacia. Si fuesen eficaces, la medicina "oficial o alopática" los emplearía.
Todavía habrá quien diga que lo que se pretende es regular una actividad que se ejerce de todas formas. Ni de coña. En realidad esto oficializa el uso de la homeopatía, la quiropráctica, la acupuntura y otras formas de brujería como tratamiento a enfermedades de verdad. Y no, no son ni "Alternativas" ni "Complementos" a la medicina.
Cortesía de unos políticos demasiado idiotas e irresponsables. Ya hay patente de corso para vender tratamientos ineficaces a personas enfermas. Una nueva versión del chamán de la tribu.
Macías Pajas
(12) Comentarios. Comentar este artículo.