|
Todo el contenido de esta página está bajo una licencia de Creative Commons. |
|
|
Una de las mayores estupideces que he leido en mi vida.
Ahora mismo estoy releyendo el artículo de Pascual Serrano titulado “ Ni copyright ni copyleft, socialismo”. La razón por la que escribo esto es porque que en los comentarios a uno de mis anteriores artículos lo califiqué como una de las mayores estupideces que he leído en mi vida. Y cuando se dicen cosas tan rotundas suele ser bueno explicarse. He tenido que contenerme para no decir lo que pienso del autor, ya que el texto en cuestión es una de las cosas mas lamentables que he leído en mi vida. Lo peor es que tengo la impresión de que está escrito con una manifiesta mala fé.
En fín, comenzando por el principio y omitiendo el título, del que hablaré mas adelante, podemos encontrar el primer error gordo en el primer párrafo. El autor parece que considera ilegítimos los beneficios de la industria cultural, ya que siempre cobra derechos abusivos. Cito:
“Se argumenta que, mediante ese método, al permitir su reproducción, el acceso al conocimiento es libre y la industria cultural no se enriquece a costa de los usuarios con el cobro de abusivos derechos.”
Aquí el autor comete el mismo error que los defensores del actual modelo de Copyright, al afirmar que solo mediante el cobro de derechos abusivos la industria cultural puede obtener beneficios. Es curioso, porque hace bién poco compré un libro sin haber pagado estos derechos abusivos. Y supongo que algo sacaría la editorial. Es solo un ejemplo de tantos, porque ya existe quien explota música y otros contenidos empleando modelos de difusión que permiten el libre acceso a la cultura.
Otro párrafo lleno de disparates:
“Sobretodo cuando las tendencias en conocimiento libre a lo que están llegando es a que los autores renuncien a sus derechos como vía para eliminar a intermediarios y plusvalías que encarecen los productos. Y no hablo de derechos millonarios, me refiero a renunciar a todos los derechos económicos sobre su trabajo. Es como pedirle al agricultor que regale sus hortalizas para fastidiar y terminar con los grandes supermercados.”
Con esto demuestra no tener ni puta idea de lo que está hablando. Considera que el libre acceso a la cultura va en perjuicio(económico) de los autores. Otra vez defendiendo los mismos puntos de vista de las multinacionales. Algunas burradas de esta argumentación:
Nadie ha hablado de que el autor renuncie a todos los derechos económicos sobre su trabajo. De hecho con las licencias CC el autor puede reservarse ciertos derechos, como puede verse en la licencia CC de esta misma página.
Típico sofisma de todo a 1€: Equiparar una obra intelectual con una hortaliza, cuando está claro que lo primero no es un bién tangible.
Considerar ilegítimo cualquier beneficio sobre la obra que obtenga cualquier persona distinta del productor. Por poner un ejemplo: En el libro que compré hay valores añadidos sobre la versión gratuita que puede descargarse de Internet, como son la impresión, la encuadernación y la distribución ¿Debe abstenerse Correos de cobrar el porte? ¿Deben quedarse sin cobrar el editor y el impresor por hacer su trabajo?
Ahora pasemos a un argumento parcial:
“Mediante la opción copyleft o Creative Commons y la pretensión de que la ciudadanía pueda acceder a la cultura en el sistema capitalista se consigue, entre otras cosas, que el trabajo de un músico o un escritor sea gratis para un notario que gana seis mil euros al mes.”
Me la suda que el notario tenga un acceso gratuito a esa obra. Yo de momento estoy bastante lejos de ganar seis mil euros al mes, al igual que el 99% de mis compatriotas. Lo importante es que el acceso a esa obra sea libre. Por otra parte, ese acceso libre a la obra ¿Perjudica tanto al autor en lo económico? Muchos pensamos que en absoluto, que incluso puede ser beneficioso.
También recurre directamente a la mentira:
“La mayoría de movimientos a favor de las licencias libres y de copyleft, en nombre del derecho a la cultura e indignados con razón, por los beneficios impresionantes e ilícitos de distribuidoras y multinacionales, siguen reivindicando la no existencia de derechos de autor para los autores.”
¿Se habrá tomado la molestia de entrar en la web de Creative Commons? Ya estamos de nuevo con lo de retirar sus derechos a los autores. Otra falsedad en la que coincide con SGAE, ACAM y compañía.
Hasta ahora solo he visto argumentos parciales y mentiras. Pasemos a la chicha del asunto. El autor nos ofrece la solución a todos nuestros problemas. La dictadura cubana. Si señor, con dos cojones:
“En ese mismo coloquio de Mar del Plata, un cantautor cubano recordó que ese problema no existe en el socialismo. Allí los escritores y los músicos cobran un sueldo fijo al mes. No existen por tanto quienes deben mendigar en el metro ni quienes se hacen multimillonarios. Y los ciudadanos tienen acceso a la cultura en la medida en que los libros tienen precios simbólicos, están ampliamente distribuidos en las redes de bibliotecas y los conciertos de música son gratuitos y constantes en todos los rincones del país.”
¿Cultura libre en Cuba? ¿De qué? Hablamos de un régimen que encarcela a los autores disidentes y que censura activamente obras literarias contrarias al gobierno. No es que lo diga yo. Reporteros sin fronteras ha denunciado muchas veces la eficiente censura cubana. Lo que yo te diga, un paraíso para la difusión de las ideas. Eso no es acceso libre a la cultura. Es acceso libre, si, pero a la propaganda. El panorama que se le antoja idílico a este señor a mi me parece de pesadilla:
“Sin embargo, olvidamos que, en mi opinión, la solución es simplemente socialismo. Tal y como sucede con un profesor de universidad o un juez, que cobra un sueldo por un trabajo regular en el tiempo, cuyo fruto es patrimonio de toda la sociedad, el escritor y el músico debería tener garantizados sus ingresos y su trabajo en el mismo marco público prestando un servicio cultural que se convertiría en propiedad de la comunidad.”
Maravilloso. Pero a mi me acojona. Nada menos que el gobierno decidiendo quien es artista y quien tiene el derecho de trabajar como tal. El gobierno es quien decide si uno puede crear o como tiene que distribuir su obra.
Para terminar una maldad:
“El trabajo intelectual está tan desprestigiado que en la mayoría de las publicaciones en las que colaboro, cobra, como es lógico, el portero de la oficina, el administrativo, los de la imprenta, el conductor de la furgoneta que distribuye la revista, pero nunca los que escribimos los contenidos.”
Si todos los contenidos son como este artículo no me extraña que el autor no cobre. Lo raro es que no le cuelguen de las pelotas. Seguro que el administrativo, el impresor y el transportista hacen mejor su trabajo que este señor.
Vale, esto ha sido un golpe bajo. No he podido evitarlo, estaba demasiado a huevo. Que coño, que se joda. Estoy empezando a pensar que este lo que quiere es que un gobierno le pague la sopa boba por escribir propaganda pro-régimen de mala calidad.
Dejando a un lado el lenguaje cargado en plan Secta de Charles Manson, donde la plusvalía es poco menos que un crimen contra la humanidad y el beneficio siempre es ilícito, este señor esgrime las mismas razones que las multinacionales a quienes tanto dice detestar. Si conociese un poquito, solo un poquito, sobre las aspiraciones de quienes quieren un modelo cultural que permita el libre acceso a la cultura, sabría porqué se están cuestionando esas razones. Y aunque solo he mencionado algunas, el texto está tan plagado de falacias que he tenido que usar la tijera para no escribir diez folios.
Llevo años viendo evolucionar esto de la cultura libre. Es todo un mundo en el que podemos encontrar muchas sensibilidades y opiniones distintas. Algunas personas se devanan los sesos buscando modelos de negocio compatibles con el libre acceso al conocimiento y trabajan duro tratando de llevarlos a buén término. Otros donan parte de su esfuerzo al dominio público, y muchos mas tratan de promocionar la cultura para todos. Hay de todo, desde el mas puro altruismo hasta la persecución de modelos de negocio que puedan considerarse legítimos y beneficiosos para la comunidad. Todos estos esfuerzos, todos, son dignos de admiración y respeto.
Por lo visto también hay impresentables que intentan aprovechar la fuerza y el prestigio que ha adquirido el “movimiento” (Por llamarlo de algún modo) de la cultura libre para hacer proseletismo político. Estos solo dan asco.
No puedo ser mas blando con este señor. Se me escapan las razones que pueden llevar a alguien a escribir algo así de lamentable. Defender la tiranía como solución a nuestros problemas es absolutamente repugnate.
Sobre el título, decir que el primer borrador de esta historia se llamaba “Ni copyright ni copyleft, teocracia”, y argumentaba con los mismos sofismas lo maravilloso de un régimen teocrático medieval en lo referente a la cultura. En este paraíso cultural son los sumos sacerdotes quienes deciden que es cultura, los clérigos son los únicos capaces de leer y escribir y los juglares tienen el privilegio de vivir de las migajas que les arrojan los señores de la guerra (Siempre y cuando hablen bién de sus señores y mal de sus enemigos). Un paraíso en el que los notarios que ganan 6000 € al año no se descargan grátis el esfuerzo que tanto sudor ha costado a los pobres autores.
¿Un disparate? Hagan el sencillo experimento de sustituir la Cuba Socialista con la Europa de la Edad Media. Sean creativos. Por ejemplo: Sustituyan al cantautor cubano por un bufón de la corte de Carlomagno, o hablen de la libre difusión de los cantares de gesta. Así tendrán propaganda pro-talibán de primera clase. Porque de eso va el artículo de este iluminado. Ni mas ni menos.
Macías Pajas.
En realidad no es propaganda política.
Es una puta mierda.