|
|
|
Recuerdos vacacionales.
O los peligros de la primera clase.
Domingo por la tarde. Estoy aburrido, sin ganas de salir de casa. Así que mientras en el equipo de música suena el “Summer in the city” de los Flying Pickets, comienzo a revisar el itinerario de mis próximas vacaciones. Dentro de una semana me tomo los quince días reglamentarios.
Entonces recuerdo el comienzo de las últimas vacaciones. Talgo 200 Madrid-Málaga. Cuatro horas y media por delante y una película de mierda. Una terna de gilipollas en los asientos inmediatamente posteriores al mío rajando y rajando a todo pulmón. No se que era peor, si el volumen o el contenido. No pude resistirme a anotar algunas frases memorables.
Te vas a cortar un pelín Antuán. (Supongo que el aludido se llamaría Antonio.)
Me aburro que te cagas tía.
En cuanto lleguemos quedamos con toda esta panda.
Lo ha dicho como si estuviese encantada, tia.
Mas bién, super bién.
Jo tia.
¿Como se llama el metre este? Es encantador. Siempre nos atiende ese.
Pues no me gusta mucho, fíjate. (Dicho fí-já-té).
A todos nos pareció... ...super alta..
Me encanta. ¿ los vinos?.
¿ Una cosa así, pero tal? ¡ Uiiiii !.
Me quería morir, tía.
Llena mogollón... mogollón llena mucho.
Me compro unos trapos...
Y allí estaba yo, escuchando mp3 a todo volumen y a pesar de todo era capaz de captar la conversación que tenían estos intelectuales. Por suerte se bajaron en Córdoba, supongo que a descansar las cuerdas vocales.
Lo malo de la primera clase es que dejan entrar a cualquiera.
Macías Pajas.