“...Excelente... Somos de la
opinión de que una empresa, sea del ramo que sea, nunca
debe
perder el contacto con la realidad. La realidad es que nuestros
productos están dirigidos a
un público joven con escaso
poder adquisitivo y que, por tanto, el poner los juegos a un
precio
excesivamente elevado sería eludir esta realidad.”
Colin Stokes, director de operaciones
de Ocean Sofware (Una de las mayores distribuidoras
del mundo de los
8 bits) en una entrevista a Microhobby (n.º 123, 7 de Abril de
1987)
Haciendo memoria.
Una de las razones por las que se me inflan las pelotas sobremanera
cada vez que escucho la palabra piratería es que ya me
conozco
la película. Ya he escuchado todos los argumentos de la
SGAE,
discográficas y demás Ramoncines. Otras personas
me
soltaron esas mismas trolas cuando tenía 12 años.
Y si ya
por aquel entonces no me convencieron, ahora menos.
Semana tras semana leía en las revistas lo malíiisma
que
era la "piratería" y lo mucho que costaba desarrollar los
juegos. No importaba que el precio de una cinta de casette con 48
kilobytes de código y datos fuese de 2500 pelas de las de
entonces*. Algunos, los que escribíamos nuestro propio
código, encontrábamos un poco raras las cifras.
Pero en las revistas la opinión era
unánime: Lo valía. Las voces que se quejaban del
precio estaban equivocadas y copiar unas cintas era matar a la
industria del software.
* Por ejemplo, el videojuego
Ávalon costaba entre 2100 y
2500 pts en diciembre de 1984.
No importaba que se bombardease con campañas
mediáticas o que se modificase la ley . Daba igual que
le confiscasen las cintas en el rastro al Pisha y al Kiyo o que se ideasen
complicados sistemas anticopia. Las ventas seguían bajando y en el
colegio los mas espabilados cambiaban juegos como si se tratase de
cromos del mundial. Nole, nole, sile... Las TDK's de 90 volaban cargadas de
juegos y los
sistemas de copia siempre superaban los sistemas de
protección a los pocos días
¿Quién no recuerda la subida de baudios de los
programas de Dinamic? O el sistema "Turbo", desprotegido (Hoy
diríamos crackeado) en poco menos de dos semanas. Los
programas "Full memory", que impedían la copia por software
(Copiones) se superaban reemplazando la ROM del Spectrum
con un cartucho que valía lo que dos juegos. Y la
clásica doble pletina seguía sirviendo para casi todo.
Algunos se dieron cuenta de que cuanto mas aumentaba el
número de ordenadores, menos juegos se
vendían. Bueno, eso no era del todo cierto. Los juegos de
baja gama (Y bajo precio) se vendían relativamente
bién. Incluso algunas iniciativas como "El lingote" o "They
sold a million"* vendían de puta madre. Pero por lo general las
distribuidoras se comían los mocos. Se llegó
a calcular que solo 3 de cada 100 juegos que circulaban eran
"originales".
*"El lingote" eran diez juegos a 4000
pesetas. "They sold a million"
eran 5 juegos a 2500. Solían ser juegos de buena calidad, aunque a
menudo estaban ya descatalogados.
Y al final, cuando el mercado ha rechazado toda clase de
apaños, ya solo queda esto:
Tanto "La piratería es delito" y tanta polla y al final resulta
que éramos los consumidores quienes teníamos
razón. Hay que joderse.
La situación guarda cierta analogía con la
actual. Y digo cierta analogía porque hoy ya no basta bajar
"escandalosamente" los precios. Ahora mismo hay millones de
consumidores que nunca volverán a comprar nada, ni
música ni películas. Y dentro de bastante poco
solo un número residual de personas estarán
dispuestas a pagar por acceder a la cultura. Existen tecnologías de
distribución mucho mas eficientes que la tienda de discos o el
intercambio de cassettes en el patio del colegio, por ejemplo los
programas P2P. Los blogs han dado voz y audiencia a los consumidores,
por lo que hacer comulgar a todo quisqui con ruedas de molino ya no es
tan fácil. La industria de la
música, la del cine y las "sociedades de gestión" han
abusado
tanto de los consumidores que solo una serie de medidas
reálmente drásticas les permitirán
sobrevivir a lo que se avecina. Pero si que hay una serie de elementos
comunes.
-
El pensamiento único en medios de comunicación, ya sean o
no especializados. Nunca se ofrece el punto de vista del
consumidor, solo el de los productores y distribuidores.
-
La política de cifras disparatadas, en la que una copia equivale
a un original no vendido.
-
La palabra "pirata" y la criminalización de la copia.
- El argumento de los pobrecitos autores, cuando los que se forraban
de verdad eran los intermediarios.
- El precio abusivo del producto es en realidad barato.
-
La negación sistemática de toda alternativa al modelo
comercial en vigor.
Entre otros. Había muchos elementos que se han ido repitiendo en
la actualidad. El mundo de los 8 bits sobreviviría pocos
años, devorado por los mas modernos ordenadores de 16 bits
(Amiga, PC, Atari ST). Pero mientras duró, la bajada de precios
supuso un buén revulsivo. Desgraciadamente el modelo no
fué trasladado. Todo está ahí, en las
hemerotecas. En World of Spectrum hay una colección de
revistas acojonante. Leyéndolas uno se da cuenta que los
argumentos de Teddy, Ramoncín y el Calvo con
melenas-"Teo" son idénticos a los que se decían hace
veinte años. Solo que ahora ya los hemos escuchado y sabemos lo
que són: Mentira podrida.
La cita que pongo al principio expresa a las claras algo elemental. No
se puede luchar contra el mercado. Hoy día es muy poco realista
pensar que se puede seguir viviendo de la copia o visionado. Los
cánones y demás tasas arbitrarias también son
contraproducentes además de injustas. Quién no
busque modelos alternativos terminará por perecer. Porque por
mas que se empeñen algunos, la realidad siempre termina por
imponerse. Todo lo demás son soplapolleces.
Macías Pajas.
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