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“Los diarios de Turner” es el título de un libro de propaganda filonazi norteamericana. Trata sobre una hipotética revolución de ideología ku-kux-klanera en Estados unidos y tiene todos los elementos que un fanático de estos podría desear. Activismo, lucha armada, limpieza étnica, un estado opresor y otras cosas bonitas. Incluso está el elemento profético, ya que algunos de los atentados que se narran han ocurrido en realidad.
En realidad el elemento profético va un poco mas allá. El libro detalla (supongo que de una forma algo ingenua) como se estructura una organización terrorista y justifica las acciones suicidas como una forma heroica de martirio por el bién de la causa (aka bién común). Incluso se puede llegar a pensar que este libro ha pasado por la biblioteca personal de Osama o alguno de sus allegados.
Una lectura inteligente del libro nos muestra muchas de las cosas que andan jodidas en la mente del autor. Intenta presentar al protagonista como un tipo bién informado, acaso lúcido, que se ve obligado a pasar a la acción. En realidad estamos el clásico descerebrado incapaz de hilar un pensamiento coherente, mucho menos de distinguir entre realidad y ficción. El individuo convierte en realidad cualquier propaganda que le interesa con el único fin de dar rienda suelta a sus impulsos homicidas.
El protagonista en este caso es una proyección del propio autor, que hace todo aquello que a este le gustaría, sin las trabas y limitaciones que presenta el mundo real. No solo nos muestra sus pensamientos, su ideología. También deja claro cuales son sus deseos, sus miedos y sus delirios.
Un análisis profundo del libro podría resultar sumamente revelador. Algunos elementos como la jerga racista (Que raya la pedantería) resultan sumamente interesantes. Lo que mas me llamó la atención fueron los propios pensamientos del protagonista. Un auténtico compendio de ideas perversas. Que algunas de ellas sean bastante comunes hoy en día da que pensar.
He titulado este artículo como “Los diarios de Federico”, pero podría haberlo titulado como “Los diarios de Pepiño” tranquilamente. Son solo dos entre tantos y aunque hay grandes diferencias, también tenemos coincidencias bastante inquietantes.
La forma del discurso, por ejemplo, con esa retórica frentista tipo “nosotros contra ellos”. La búsqueda constante de ofensas tanto reáles como imaginarias*. La abundancia de errores de lógica, la demagogia barata y las emociones primarias como sustituto de la razón son elementos comunes.
El pensamiento único también es otra cosa común. La única alternativa ideológica que se presenta como válida es la propia. Así, si no estás conmigo estás contra mí. Aquí no queremos tibios, los que no siguen nuestra causa son tan malos como cualquiera de nuestros enemigos. Y el pensamiento independiente es de lo malo lo peor. Nuestra autoridad proviene de estar en posesión de la verdad absoluta.
Deberíamos leer mas literatura extremista de cuando en cuando. Nos enseñaría unas cuantas cosas sobre el mundo en el que vivimos y nos ayudaría a comprender que no existen soluciones mágicas contra esta clase de pensamientos.
Macías
Pajas.
*Si,
estaba
pensando en raíz de menos uno.
Basta sustituir “imaginaria” por
“inventada” o
“ficticia”.
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