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La güeb de
MACÍAS PAJAS
1633

Defendamos el terruño.

En esta españa insolidaria, paleta y llena de nacionalismos infumables, tenemos la suerte poder contemplar situaciones absolutamente surrealistas. Con la excusa de las realidades nacionales hay quien se comporta, sin vergüenza alguna, como un auténtico gilipollas. Mientras, el vecino ninguneado que mira a su alrededor con la vana esperanza de encontrar una cámara oculta que lo explique todo.

Que le pasará a este fulano que me contesta en otro idioma con jeta de pocos amigos. Si le pido que me hable en algo que yo entienda, aunque sea pitinglis, va el notas y me dice (en perfecto español) que está en su casa, que en ella habla lo que le apetece, que aprenda su idioma si quiero entender lo que va a decirme. Le ha faltado eso de que la mía es la lengua del enemigo, del imperio, del opresor franquista. Pero no se crean, que eso ya lo murmuraba otro. En cuanto a la cara de disgusto que se le puso mientras decía semejantes lindezas no la olvidaré mientras viva. Supongo que no me dieron de hostias allí mismo porque no iba solo.

Pero paso, ni lo intento. La situación es demasiado estúpida. Me encojo de hombros y me voy. Y me habría reído de no ser porque estas cosas solo dan pena, pena acompañada de una terrible tristeza. Supongo que he vivido en demasiados lugares y he viajado lo suficiente como para no comprender. Debo estar equivocado cuando pienso que el idioma es una herramienta de comunicación entre las personas. He hablado guiri y hasta escuchado gabacho en mi propia casa, porque era lo que comprendían todos, sin que ningún orgullo patrio se sintiese herido. He estado en un domicilio particular, en Nantes, donde se hablaba en tres idiomas a la vez y nadie se rasgaba las vestiduras. En Helsinki, Estocolmo o Copenhague nadie me ponía caras cuando me hacía entender en inglés. De hecho, hasta ahora no había pensado que hubiera en ello nada malo.

Deberíamos exigirles a los hijos de la Grán Bretaña, a los alemanes, a los nórdicos y otra escoria extranjera dos años mínimo de academia de Español (Castellano en algunas partes) antes de que vengan una semana a torrarse en las playas de Andalucía. Faltaría Mas, con especial énfasis en el arsa-ozú-pisha-illo-currupipi que recomienda la Real Academia Andaluza de Puente Genil. De lo otro, lo mío de hace un par de meses, solo hay un culpable: Por mi culpa, por mi culpa, por mi grán culpa. ¿Como se me ocurre pasar un fin de semana en una realidad nacional sin haber estudiado idiomas ?

No aprendemos las lecciones de la historia. Cuarenta años con un dictador nacionalista, una mierda con bigote. Ahora otra mierda con bigote triunfa con un nacionalismo. Habrá quien diga que no es lo mismo, que el otro se encumbró con una guerra, que este es un demócrata convencido, de izquierdas y todo eso... angelitos, ya os enterareis cuando sus coleguitas y el os pongan el culo como un bebedero de patos. Fomento del odio al que es diferente, al vecino de al lado, tergiversación de la historia, patria una grande y libre, pomporrutas imperiales, el pérfido españolismo y prohibido discrepar porque al que lo haga le marginamos, por carca, por franquista y anticatalán. El lenguaje no es una herramienta de comunicación, no, es un arma. Soy distinto a tí porque hablo distinto y te odio por todas las ofensas, reales o ficticias, que me has infligido ¡Cabrón! No tengo nada en común con una escoria como tu. Antes hablaba dos idiomas, pero he renunciado al tuyo para ser diferente.

Lo peor es que el gilipollas aquel en realidad solo es un pobre infeliz. Un puto paleto de mierda que se ha creído que los que le gobiernan y le quieren gobernar mas todavía lo hacen por no se que hostias de ideales patrióticos, para conseguir mas para el y los suyos. Y en lugar de eso le enseñan que los los que viven a mas de doscientos kilómetros de su pueblo son enemigos declarados. Gente mala a la que conviene no tener en el vecindario. Gente peligrosa que quiere impedirle ejercer sus derechos y desarrollar su cultura. En cambio en el pueblo elegido son todos cultísimos, tanto que saben que Cervantes era en realidad Sirvent y Colón de Barcelona, pero vinieron los malvados castellanos y se los apropiaron.

Lo del almirante tiene guasa, mas que nada porque las tonterías han calado hondo en mucha gente que las repite continuamente cual mantra. ¿La obra de su hijo? ¡Mentiras! ¿Su testamento? ¡Falsificado por los pérfidos castellanos! En realidad era Catalán y también Gallego, como saben perfectamente unos y otros, todo menos lo que afirma la malvada historia oficial. Tanto da ignorar los documentos relevantes que lo importante es buscar nombres de personas y lugares que se parezcan. Y supongo que en Génova (Y no hablo de la madrileña calle, que fijo que alguno no lo ha pillado) lo estarán flipando. El otro día me comentaba uno de los veros compatriotas del plurinacional almirante que hay que ser de allí para comprenderlo. No lo dudo, tanta tontería tiene que tener alguna causa, y si un lugareño me dice que es geográfica por algo será.

La anécdota completa no la cuento, me la guardo porque es tristísima y cutre. Además, quiero pensar que todo fué cosa de un par de subnormales. Seguro que nueve de cada diez vecinos de aquellos mierdas son gente normal y tolerante. "Están locos estos romanos, vámonos de aquí" decía uno de ellos tras presenciar el incidente, y no le faltaba razón. En realidad fué un fin de semana divertido. Y yo, yo escribo esto porque soy un facha, un opresor franquista, un castellano de mierda que no respeta ni entiende la pluralidad nacional. Eso debo ser.

O puede que sea otra cosa, que detrás de estos maravillosos nacionalismos no hay mas que desequilibrados y demagogos hijos de puta a los que no les importa sembrar el odio si con ello consiguen mas poder que les permita cobrar mas comisiones, dar subvenciones a sus colegas, que les hagan mucho la pelota, atribuírse la etiqueta de héroes libertadores (su ego lo necesita) y por lo general chupar mas del bote. Y el votante que responde a la llamada de la tribu. Defendamos la caverna, muerte al invasor y delenda est Carthago. Renunciemos a todo lo nuestro que parezca suyo, que ser bilingüe es cosa de tibios, de esos que se rinden al enemigo.

Macías Pajas

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