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La güeb de
MACÍAS PAJAS
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La tauromaquia.


Bueno, me han mandado un correo poniendo a parir las corridas de toros. Que si están torturando animales, que si hay que ser cafre, etc... El caso es que no me gustan los toros. Y aún así no creo que deban prohibirse. Para mi, prohibir los toros es un pensamiento particularmente perverso promovido por gente confundida y/o malvada.

¿Sorprendidos? Conozco bastante bién los argumentos tanto a favor  como en contra de prohibir los toros. Las corridas tienen defensores y detractores igualmente apasionados. Curiosamente ninguno de ambos bandos emplea argumentos realmente convincentes o lógicos. Unos hablan del pobre torito indefenso (Ingnorando de forma deliberada que de vez en cuando se carga un torero) y de la tortura que supone para el animal, mientras que los otros me hablan de la tradición, la estética o la supervivencia de la raza. Se me saltan las lágrimas cuando me hablan de estos nobles motivos, aunque bién pensado... Exacto, no son mas que gilipolleces.


En fin, son solo algunas razones que se dan para prohibir o mantener las corridas de toros. Las enumero de forma conjunta porque todas ellas son chorradas. Aunque si que hay una buena razón para no prohibir los toros: Que no tenemos derecho a hacerlo. Lisa y llanamente. A mi no me gustan, pero no me creo con el derecho a prohibir que los demás hagan cosas que no me gustan. Se pueden prohibir cosas por muchas razones. Motivos de salud pública, de riesgo a terceros, daño al medio ambiente, etc... El sufrimiento de un animal no es una buena razón para recortar las libertades de otras personas.  Es cierto que los toros pueden parecer una costumbre salvaje y probablemente lo sea, pero no tenemos ningún derecho a prohibir a nuestros semejantes que maten toros en una plaza.

En su día escuché a un amiguete, aficionado a las corridas de toros, quejarse por lo de la puta cabra que tiraban del campanario (Nunca recuerdo donde).Era algo estúpido e innecesario, pero no suponía daño alguno para otras personas. Nadie tenía derecho a prohibir aquello. Y eso me lleva a otra de las afirmaciones que hice al principio: Que quienes defienden estas prohibiciones son gente perversa y/o equivocada. Al final todo se reduce al deseo de unas personas de imponer a otras su punto de vista. Imponer a los demás la forma de comportarse solo porque nos sentimos  ofendidos ¡Gilipolleces! El que quiera vivir del toro o disfrutar de las masacr... perdón, corridas, tiene todo el derecho del mundo a hacerlo.

O dicho de otra manera: Si no te gustan los toros, no vayas a la plaza. Estás en tu derecho. Pero si intentas que los prohiban, entonces es tu vena totalitaria la que habla. Puedes hablar de compasión pero a mi no me engañas,  pequeño tirano. Y recuerda: Comprender esta gran verdad es el primer paso para dejar de ser un capullo.

Macías Pajas.

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