Todo el contenido de esta página está bajo una licencia de Creative Commons.

La güeb de
MACÍAS PAJAS
2620

Compañeros del alma.

Leyendo este post en el blog de Lola he recordado una historia, algo menos dramática pero no por ello menos reveladora.

Hace ya unos años, la empresa en la que trabajaba estuvo a punto de irse, literalmente, a tomar por culo. La cosa estaba muy malita, la facturación había bajado, habían quebrado varios clientes con cuenta, etc... El caso es que algunos empleados llevábamos varios meses de retraso en la paga.

Esas situaciones unen, hacen piña. Los empleados organizan comidas para poder reunirse fuera del trabajo y decidir que acciones tomar. Pueden imaginarse el contenido de las conversaciones, que destilaban mala leche por los cuatro costados. Casi casi se hablaba de cortar huevos y colgar por los pulgares. También se habló en serio, no podía ser de otra manera. Se acordaron una serie de exigencias a la empresa, plan de viabilidad, elección de un enlace sindical, etc... Todo muy formal y puesto por escrito.

Llega el día de la reunión con los jefes, y ahí están, delante de veinte fieras corrupias. Así que comienzan a hablar y nos cuentan que todo va a salir de puta madre, que las cosas van mejor, que en pocos meses estarán al día con los pagos a los empleados y otros cuentos estupendos.

A mi todo me parece muy bonito, pero cuando llega el turno de preguntas empiezo a consultar cosas concretas. Pueden llamarme incrédulo, pero cuando alguien me debe cinco meses de trabajo me gusta saber en que basa su argumento a la hora de afirmar que no habrá problemas a la hora de ponerse al día. No me suelen convencer las vaguedades.

Finalmente dejo el turno a otros para que no parezca que solo yo estoy en desacuerdo sobre como se han hecho algunas cosas. De las los veinte que estábamos allí solo otra abrió la boca. La verdad es que aluciné bastante, tanto que hablaban sin los jefes delante y ahora no se atrevían a decir ni una mierda.

Tres meses mas tarde la empresa funcionaba. El caso es que lo único que yo había solicitado en la reunión (planes concretos para ponerse al día y un saneamiento de la situación financiera) se había cumplido. Claro que los jefes me miraban de otra manera, supongo que cumplir mis exigencias supuso una pequeña humillación personal. Tenía la fama de ser el que la armaba, o algo así, cuando en realidad había dado muestras de una paciencie infinita.

Comida de empleados para estudiar la situación. Se repasan los puntos de la reunión anterior y se habla de lo del enlace sindical. De repente todos pretenden endiñarme el asunto, como si fuese algo natural. Así que cuando me lo preguntan contesto: Y una mierda pinchada en un palo. Yo por vosotros no muevo un dedo, menos aún ahora. Ahí os quedáis.

Una “compañera” tiene los santos cojones de preguntarme porqué. Nunca debió hacerlo.

- Cuando ######## (El otro que habló en la reunión) y yo llevábamos sin cobrar cinco meses, rica, tu estabas al día. Comprendo que pidieras dinero en si lo necesitabas, pero no contárselo a nadie ha sido vergonzoso. Lo mismo puede decirse de otras seis personas que están sentadas a esta mesa. Os dijeron que no se lo contarais a nadie y os callasteis como putas. Se que ########## y ########### cobraron algunas mensualidades que se les debían, pero no se callaron porque a diferencia de otros no son gentuza.

En un segundo toda la mesa está en silencio, así que prosigo ante un auditorio absolutamente entregado:

- Por no hablar de lo vendido que me dejasteis en la reunión. Tanto se os llenó la boca en la comida que tuvimos antes. Y eso que fanfarroneabais de como ibais a cantarle las cuarenta a los jefes. A mi no me volvéis a liar. De eso nada, cuando tenga un problema con ######### o ########## ya se lo diré a ellos, no como otros que se pasan la vida quejándose y luego pierden el culo a la hora de hacer la rosca. Lo que si tengo claro es que no os vais a aprovechar de mí otra vez.

Soy culpable de cargarme el ambiente festivo de la cena, y sé que no removí ni media conciencia. Para muchos es normal mentir a sus compañeros, callarse cuando hay información que puede resultarles útil, disimular ante el que está jodido de verdad y dejar a alguien vendido.

También es cierto que aquello no me pilló de sorpresa, ya he visto conductas similares en otras ocasiones. Pero por muy normal que parezca eso no debe impedir que se llame a las cosas por su nombre. No se trata de la falta de solidaridad y compañerismo, que también. Se trata de ser honesto, de no engañar y de tener cierta integridad personal.

El que vende a otro por cuatro cochinos duros es gentuza egoista y miserable. Y no hay matices, nadie se iba morir de hambre por aquello. En cuanto a las típicas excusas (críos, hipotecas y demás), no nos engañemos. Todos sabemos lo que ocultan en realidad. La pantalla de plasma no es un artículo de primera necesidad (dos meses de sueldo), como tampoco lo son el coche tuneado (10 meses de sueldo, por lo menos), la pleyesteishon (Medio mes) o las vacaciones (Un mes como poco).

Macías Pajas.

(17) Comentarios. Comentar este artículo.


VOLVER A LA WEB DE MACÍAS PAJAS