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La güeb de MACÍAS PAJAS | 1365 |
De un tiempo a esta parte han proliferado los anuncios de artículos para cagar. Abundan los productos para cagar mas, básicamente alimentos ricos en fibra, laxantes y cosas para meterse por el culo (enemas y supositorios). También hay productos para cagar menos y controlar la diarrea. Incluso hay otros que supuestamente reducen la cantidad de flatulencias producidas durante el proceso digestivo, aunque no dice nada de las cualidades de las mismas (tales como sonoridad y olor).
Todos ellos resultan vomitivos. No es que el tema de la caca produzca asco, sobre todo si no hay olor-visión. Lo que resulta totalmente repelente son los eufemismos gilipollas que se emplean. No hay que olvidar que el uso del producto afectará los zurullos de los usuarios finales.
Un buen anuncio de antidiarreicos mencionaría los problemas habituales que ocasiona el beber gazpacho a litros ¡Estoy hasta los cojones de que me salga pegatina! ¡Por mas que me limpie voy dejando los gallumbos llenos de zurraspas y patinazos! Y todo eso sin mencionar los jodidos tarzanetes que cuelgan majestuosamente de los pelos del culo. Aguien debería prometer el acabar con esas diarreas en las que cagar se parece a pintar el interior de la taza a pistola.
Jose Coronado tocándose la tripa o dos señoras hablando con acento pijo del papel culero de la tercera planta de la oficina. Repugnante. Al final de lo que se trata es de acabar con esos tapones que cuando son expulsados salen con tanta fuerza que hacen que el agua del water nos salpique las ancas. Porque todos sabemos que llenar media taza de una sentada es ante todo un placer de dioses. Y un buen tronco, de esos que el water no consigue tragar por mas que se tire de la cadena, convierte el sistema zurullo-water-escobilla-cisterna en un puzzle de ingeniería capaz de amenizar la tarde mas aburrida.En realidad todo esto solo es una excusa para hablar de caca. Al margen de lo enfermizo que resulta la millonada que deben gastarse los televidentes en regular el flujo de mierda que expulsan de sus organismo. Ya se sabe, somos lo que cagamos. O algo así:
Macías Pajas.
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