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La güeb de
MACÍAS PAJAS
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¡JAJAJAJAJA!

Por fín estoy de vuelta de mis vacaciones. Ahora tengo unos cuantos tics mas que antes y de vez en cuando estallo en carcajadas histéricas. Pero lo peor de todo son las alucinaciones auditivas:

- Se advierte a los señores pasajeros que llevan tres horas en el mostrador de facturación que les pueden dar mucho por el culo. Fisting gratuíto en el control de pasaportes.

Y es que soy un tipo con suerte. En el viaje de ida evité las huelgas de pilotos y personal de tierra. Lo de Londres tampoco me afectó. Siempre consigo esquivar las mayores desgracias por unos pocos días. Esta, por ejemplo, ocurrió una semana después de haber pasado yo por allí. Que potra tengo.

Ni siquiera tengo que pagar un billete de bisnes para poder estirar las piernas. Gracias a mi estatura siempre me colocan en los asientos mas amplios de la clase turista: Junto a las salidas de emergencia. Y aun así estoy desarrollando toda clase de fobias hacia los aeropuertos.

Tengo miedo a que pierdan mi equipaje, a que me descuajaringuen la maleta, a que me desaparezca algo del equipaje, a perder el vuelo por culpa del tiempo que se pierde en distintos trámites, etc... Lo bueno de un aeropuerto es que pueden joderte tus vacaciones, tu viaje de negocios o la visita a tu tía Ágata y quedarse tan panchos. Al lado de tan siniestro lugar, la ventanilla de tráfico parece el paraíso terrenal.

Y los viajeros, almas en pena, vagan por las kilométricas terminales, diseñadas por arquitectos retrasados que consiguieron el proyecto a golpe de maletín. Cargan con sus maletas, su equipaje de mano y el pasaporte pegado en la frente. Y se aguantan porque saben que no hay más. Para determinados viajes no hay alternativa, así que a tragar.

Un aeropuerto es un edificio maldito, lleno de gente miserabe cuya única función es amargarte la vida. Lo demás son ficciones.

Macías Pajas.

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