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La güeb de
MACÍAS PAJAS
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1984.

Sucede continuamente. Una persona lee una noticia en el periódico en la que se habla del recorte de una libertad. La comenta al otro cretino que tiene al lado, añadiendo “1984 está un poco mas cerca”. El otro asiente. Ambos comparten la impresión de que son mas listos que los demás. Ellos saben lo que está pasando. Joder, ni siquiera saben interpretar un libro. Para colmo es uno de los libros menos sutiles de todos los tiempos.

A ver, los cretinos A y B. Dejadme que os diga algo: Orwell no hablaba del futuro, sino del pasado y del presente, estableciendo paralelismos entre la Alemania Nazi, la Unión Soviética de Stalin y su ficción de Oceanía.

¿Pruebas a favor? Bueno, el control de la información, el estado de guerra permanente, la propaganda, la policía política (del pensamiento), la reescritura de la historia, etc... Elementos comunes en la hipotética Oceanía, en la Alemania Nazi y en la URRS. También podemos buscar otras obras del autor para ver de que tratan. Entre ellas encontraremos ¡Oh sorpresa! Rebelión en la granja, un relato alegórico de la revolución rusa. Estudiar la misma biografía de Orwell puede dar muchas mas pistas.

De hecho la evolución del autor entre un libro y otro es evidente, notándose un mayor pesimismo en 1984 (3 años posterior). Aquí mas de uno se preguntará el porqué, sobre todo teniendo en cuenta que rebelión en la granja es bastante pesimista. Pues vamos allá. Resulta que en el primer libro echa la culpa a las personas, mientras que en 1984 es el propio sistema el que es una mierda.

Pero sigamos adelante. Que la novela situe la acción en el futuro es absolutamente irrelevante ¿Como es posible? Podemos echar un vistazo a otras utopías y/o distopías para comprobar que de lo que se trata es de situar la acción fuera del alcance (físico) del espectador. Antiguamente se recurría a situar el lugar en el quinto coño, como hizo Thomas Moore (o Santo Tomás Moro) con su Utopía. Pero claro, eso de la isla misteriosa no resultaba demasiado creíble en pleno siglo XX, con todo el planeta cartografiado. Existen muchas teorías sobre la razón por la que Orwell eligió el año 1984, mi favorita es que traspuso los dos últimos dígitos del año en el que escribió el libro (1948). En todo caso, el título original de la novela era “The last Man in Europe”.

Así que Orwell hizo lo mismo que Huxley con su Mundo Feliz, o Bradbury con su “Farenheit 451”. Eligió una fecha no demasiado cercana ni demasiado lejana. Allí nos contó lo malo malísimo que es un régimen totalitario, y a que tácticas recurre para controlar a la población (que carece de las libertades mas elementales). Después situá la acción en su propio país (mezclándolo con Estados Unidos) para que la historia resulte mas cercana al lector. Un lugar insular, con posesiones en ultramar. El desplazamiento hacia el futuro es el único posible, descartando lo pasado y lo remoto por ser conocido.

Algunas cosas son demasiado obvias. Junten “Primer secretario” con “Camarada” y tendrán algo parecido a “Gran hermano”. Si investigamos un poco mas podemos encontrar analogías menos obvias, como el parecido entre el edificio del “Ministerio de la verdad” y el antiguo Ministerio de Información en Londres (Hoy universidad de Londres).

Así que ¿A que coño viene citar 1984 como si se tratara de una profecía? Tiene tanto rigor como recurrir a las cuartetas de Nostradamus ¿Que algún hijoputa intenta quitarnos libertades? Siempre ha ocurrido. Y si lo permitimos el hijoputa lo conseguirá. Pero la situación actual tiene elementos totalmente ausentes en 1984. El fanatismo religioso, por ejemplo, excelente método de control que evita que las personas piensen por su cuenta. O esas multinacionales que anteponen su beneficio a los derechos de las personas. Son elementos muy relevantes de nuestra realidad, no de la ficción de Orwell.

Pensar en 1984 como en una profecía es quedarse en una lectura superficial del libro. Los cretinos A y B no son mas listos que los demás. No lo han entendido bién, puede que algo mejor que los del reality de la tele, pero no mucho mas. Tal vez deberían probar con el cómic. Alguna distopia bién dibujada, como STRATOS de Miguelanxo Prado. Pero leyendo los bocadillos, no vale con mirar los dibujos. Y si no tal vez un poco de cine de acción protagonizado por el puto amo: Pliskin “el Serpiente”. Si va a ser porque faltan crónicas de futuros imperfectos.

Macías Pajas.

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